La Crisis General Del Capital y Del Trabajo

Director de Investigación y Desarrollo - CEPEBANExisten dos tipos de capital, el capital líquido (papel moneda, bonos, acciones, certificados, tarjetas de crédito, etc.) y el capital fijo (infraestructura productiva e inmobiliaria, bienes duraderos, etc.). Sin considerar el capital saber como factor crucial del desarrollo moderno en el futuro cercano.

Desde la década del 80, el capital líquido se ha reproducido sin cesar por emisión estatal y privada (acciones) y por remuneración de depósitos o tasa de interés. Igualmente, el capital fijo se ha reproducido extraordinariamente como consecuencia del crecimiento demográfico y económico, pero sobretodo se ha revalorizado por demanda y especulación bursátil (hasta un 1000%). En las últimas tres décadas, la gran reproducción y revalorización del capital mundial ha ocasionado la gran inflación de precios que sufre todavía el mundo (petróleo, bienes muebles, alimentos, insumos industriales, etc.).

Sin embargo, la reproducción y revalorización del capital no hubiera tenido mayor significación si con el trabajo, el otro factor estructural del sistema capitalista, no hubiera pasado todo lo contrario: una gran desvalorización y reproducción como subempleo a escala mundial.

La gran crisis financiera mundial manifiesta, que no es otra cosa que la caída vertical de los valores del capital, ha sido consecuencia de la caída en espiral descendente de la remuneración del trabajo en todo el mundo –y del ingreso per cápita del 80% de la población mundial– durante los últimos 30 años. Veamos:

A fines de la década del 70 se paralizó la remuneración del trabajo y comenzó su descenso mundial, en la medida que el capitalismo occidental se convertía en capitalismo global. De tal forma que ahora producimos, autos por ejemplo, con obreros de 150 dólares-mes en China, cuando a fines del 70 producíamos lo mismo aunque mucho menos con obreros de 2,000 dólares-mes en EEUU. En tal sentido, el 80% de la PEA mundial tiene HOY una pobrísima capacidad adquisitiva frente a la enorme infraestructura industrial construida por el globalismo las últimas tres décadas.

En otras palabras, la caída de la remuneración mundial del trabajo y la consiguiente parálisis del consumo, el motor de la economía real, desde la década del 80 ejercen una fuerza deflacionaria extraordinaria sobre los valores del capital, de menos a más en la medida que más grande e insalvable se hace la brecha entre los valores del capital y del trabajo; hasta que los primeros caen irremediablemente –en medio de una gran crisis mundial– hacia una nueva relación productiva-reproductiva entre ambos que reconstruya el equilibrio mundial.

 

Escrito Por: Econ. Ramón Espinoza Guerrero.
                   Director del Centro Peruano de Estudios Bancarios CEPEBAN.

 


CEPEBAN es Partner de las más reconocidas Entidades y Asociaciones Internacionales y Nacionales.

 

CEPEBAN ha establecido Convenios con Organizaciones Educativas. CEPEBAN tiene importantes Acuerdos con Organizaciones en el Sector Bancario y Financiero.